Telo para siestas

Por Diego Font

   Una idea brillante: poner un telo para siestas. Exprimirse la cabeza, quedar como un conductor para que la idea brille a través del cuerpo y la mente, para luego inflarse de comida hasta ser un globo. El protagonista de Si esto es descansar, vive estas y muchas transformaciones más, al ritmo de metáforas: “Flaco como antena, pobre como un perro, con la ubicuidad de un vagabundo, con el culo cerrado como una peluquería los lunes”. A raíz de su idea única, porque nadie puede tener más que una sola idea brillante, surgen situaciones y reflexiones también únicas. El universo de la novela se construye y destruye a sí mismo. Nunca elige el lado fácil o predecible, hay un juego con el lenguaje que compone un registro y tono original, propio del sistema onírico que se teje durante los capítulos del libro. El escenario varía entre los telos para siestas, un departamento, una cárcel, un casino, la calle. Hay ironía, ansiedad, un destino inalcanzable, minas y apuestas. El creador de los telos para siestas no puede descansar, ni soñar, en el mundo que se inventa, pero parece formar parte del sueño de sus clientes, de una red de sueños que crece fuera de su control.

 

   “Solamente sumando restas llegaré a mi cero, donde mi sombra no se me pueda adelantar”, el fluir de consciencia del personaje busca igualar cuentas, pero cuando está por alcanzar el cero, una suma aparece para que el balance no dé. Esos pensamientos acompañan un deseo de trascendencia: “Se me conocerá por un gesto. ¿Y la historia detrás del gesto? ¿Se conocerá también?” La prosperidad y fortuna va y viene, un día es el norte del protagonista y al otro quiere deshacerse de ella, regalarla a un cualquiera para cagarle la vida. “No quiero ganarme otra vuelta, no quiero la sortija, quiero que la calesita pare, bajarme y cagar a piñas al que la maneja”

 

   Si esto es descansar es una novela que apuesta a una literatura que se sostiene en sí misma, que propone sus propias lógicas en los límites del texto. Los recursos realistas están al servicio de una nueva realidad, la ficción no pretende imitar la realidad, la cuenta de una manera diferente, la reinventa, la desarma y la vuelve a armar, lo cual es mucho más interesante. Esto está presente en toda la novela de Nico Saraintaris, por eso se convierte en un libro que hay que leer, disfrutar y recomendar.